Eterna poesía: Pequeña fiera.Vol II

Pequeña fiera asustada, nos volvemos a encontrar.

Hoy ya no vives asustada y me cuentas que aprendiste a volar. El brillo de tus ojos confiesa que ya no te importa el qué dirán, que tu brújula nunca señale al Norte, pues elegiste tu camino y no vas a arrepentirte jamás. Que ya no te asusta llevarle la contraria al muno, que eres capaz de volar hasta casi tocar el Sol, pero has descubierto que la magia sucede a ras de suelo, allí donde puedes ver tus huellas en el camino.

Sonries al reconocer que no te importa encariñarte de esa piedra que tantas veces te hizo tropezar, porque ahora entiendes que cada uno tiene su forma de amar y que hay cosas que uno no necesita preguntar, a veces las respuestas llegan solas y por ca(s)u(s)alidad.

Pequeña fiera asustada, nos volvemos a encontrar. Con ganas de seguir dando cuerda a ese reloj que aún so se ha cansado de latir. Respirando hondo sueltas lastre, abres las alas y echas a volar. Ya nada te duele, ya nada te frena, aprendiste a querer(te) por encima de tus defectos, porque ahora no quieres que te quieran mucho, eliges que te quieran bien.

Pequeña fiera asustada, espero volver a verte pronto, no se te olvide que tu camino y el mío estarán  siempre unidos, como esa leyenda del hilo rojo, como ese espejo que siempre me devuelve tu reflejo.

Pequeña fiera asustada, siempre tan pequeña, cada vez menos asustada.

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