#5 Remitente 5545

De nuevo, en una de esas tardes lluviosas,

Parece “casual”, pero una vez más me siento ante el papel en blanco mientras la lluvia golpea los parabrisas de los coches aparcados.

Entre frase y pensamiento miro afuera, veo a la gente pasar con sus paraguas de colores, pantalones cortos y chanclas. Algo común en estos días de otoño. El sol sigue picando cuando le da por asomar, la lluvia moja pero no enfría, y las nubes tiñen de un bello gris el cielo azul que dejó el verano.

Con respecto al misterioso panfleto pegado a la mojada bota del repartidor, no fue el único panfleto que vi aquella semana. El martes, por la tarde, “encontré” otro de esos panfletos en el parabrisas de mi coche, sí, aquel coche roído del que tanto te reías.

Lo extraño del tema viene ahora. El jueves de esa misma semana, encontré un nuevo panfleto. Ésta vez en la taquilla del vestuario del polideportivo en el que entreno semanalmente, la cual no siempre es la misma.

En una de sus caras había escrito las siguientes siglas: M. C. A. F. S. O. L. escritas en lo que parece ser Marker Felt, tamaño 30, cubriendo la mayor parte de una de las caras. En la otra, había escrito: Solsticio de Invierno 2359 Alfa. En Trebuchet MS, tamaño 12 o 13, no estoy seguro. Y nada más. Algo extraño, ¿no crees? Llevo unas semanas un tanto misteriosas.

Tras una semana llena de interrogatorios a todos los vecinos del edificio, la policía ha decidido detener la investigación. Sin embargo me han aconsejado, de una forma muy “cordial”, no salir del país por el momento, ya que parece ser que sigo siendo el principal sospechoso de algo que ni siquiera yo sé de que se trata.

Lo único que conozco de John es Rocío. Y me gustaría poder borrar lo ocurrido la verdad. Parece haber desaparecido junto a él. La suya nunca fue una de esas relaciones “típicas”, tampoco lo fue la nuestra.

Sobre ella. Si sigue siendo como solía ser, tanto tú como yo sabemos que puede que nunca conteste, que haya decidido desaparecer para siempre, que se haya ido al otro lado del mundo y decida no volver. O tal vez, le de por aparecer cuando menos te lo esperes, en medio de la noche, descalza y cargada de tristeza, esperando que tú, una vez más, le digas que todo irá bien y que nunca te irás. La cuestión aquí; ¿que harás tú cuando eso pase? Sé que has pensado en ello, tú siempre piensas en todo.

Me alegro mucho que hayas podido destapar ese recipiente hermético tuyo y lo hayas dejado llenar de otros. Hay cosas de las que no podemos huir, por muy lejos que vayamos, el hambre del saber es de esas cosas que forman parte de nosotros. Aquí y allá, donde sea. Nuestro apetito siempre fue desmedido.

Disculpa mi ausencia, no encontré el momento adecuado para escribirte. A ti.

0409171701

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