Eterna poesía: 2501191830

Y las letras no me vienen.

Parecen habérseme escurrido entre los dedos

uno de esos días en los que dejo la libreta y el poeta en casa,

dolidas y decepcionadas,

huyendo y arriesgándose a otros cualesquiera.

¡Vete tú a saber que dirán con ellas!

Pobres letras, que no son mías y las quiero como si lo fueran,

tan solas, tan frágiles,

por seguro asustadas pues no conocen el mundo fuera del papel.

Que no las encuentre un abogado,

ni un político ni un déspota ni un publicista,

ah, un periódico tampoco,

conceden favoritismos y las discriminan.

He buscado ya entre mis libros pero nada,

creo que seguiré a algún escritor por la calle,

uno con mi misma dolencia,

a ver si me quieren a mí las que a él no.

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