Ir y venir: Llegar

Puertas #1

Pasado

Al fin había llegado a aquella isla cuyas historias contaban lo paradisíaco de sus playas y sus gentes, lo imaginario de músicos, pintores, escritores y toda clase de artistas, sin duda debía estar allí.

Sabía, gracias a la carta de su tía, cómo llegar desde el puerto a la plaza Mayor, así que empezó a andar con el ansia que le entra a uno cuando todo es nuevo y es capaz de ver la belleza en lo simple. No pasaba desapercibido, vestía aquella americana de felpa barata, la respectiva boina de visera y la maleta donde guardaba todo lo que necesitaba. Ensimismado y con la boca abierta, se sentía emocionado y no dejaba de tomar fotografías mentales de cada mínimo detalle para poder plasmarlo después en alguno de sus lienzos.

Llegó, después de subir por una calle con cierta pendiente, a la gran plaza llena de gente, comerciantes y la música de algún artista callejero. Entendió rápidamente que aquel era el centro del bullicio de la ciudad y observó que tampoco era el único que acaba de pisar tierra firme.

Y ahí estaba, el número nueve, su nueva residencia. Nunca más olvidaría aquella puerta.

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